Un paseo por la cuna del café

Hace poco más de un mes tuvimos la ocasión de hacer un viaje único y conocer de primera mano el orígen de uno de algunos de nuestros cafés más emblemáticos: Etiopía Sidamo y Etiopía Yirgacheffe (nuestro café especial de Navidad, actualmente agotado, pero esperamos volver a tenerlo pronto).

De Etiopía dicen que es el “orígen del orígen”, la cuna del café. Una bonita leyenda ilustra cómo se “descubrió” el café. Kaldi , un humilde pastor de Etiopía observó que sus cabras se comían las cerezas rojas de un arbusto y que eso hacía que estuvieran más activas. Decidió entonces recoger unas cuantas cerezas y llevarlas a un monje de la zona para que hiciera algún brebaje con ellas. El monje, pero, desaprobó la idea de Kaldi y lanzó las cerezas al fuego, provocando que los granos empezaran a tostarse y a desprender un olor muy agradable. Al notar ese olor, decidieron entonces hacer el brebaje pero tostando primero los granos. ¿Os suena?

La historia de Kaldi es una leyenda popular y se desconoce su certeza, pero sea o no la cuna, lo que sí está claro es que Etiopía es uno de los orígenes más importantes de café, y en especial de café de especialidad. Por la cantidad; cada año producen entre 200 y 250 mil toneladas de café; pero, sobretodo por la calidad, ya que en Etiopía se cultiva principalmente café Arábica en alturas superiores a los 2000 metros.

Nosotros pudimos visitar la región de Sidamo y Yirgacheffe, al sur del país; conocer a los productores y, lo más importante, experimentar de primera mano con el café. Hace muy poco tiempo que Etiopía se ha abierto a esta nueva tendencia que nos permite a los tostadores de café poder realizar nuestros propios “experimentos” in situ, desarrollar nuestras propias ideas sobre fermentaciones, procesos, y demás. De esta forma, hemos podido no sólo seleccionar y adquirir la materia prima, sino decidir con qué proceso queremos que ese café se trabaje para importar un microlote “diseñado” por y para nosotros (y vosotros 😉 ).

Los cafés de Etiopía varían mucho en sabor, aroma y matices de una región a otra. Pero por lo general son cafés, sobretodo los provenientes de Sidamo o Yirgacheffe, con un nivel de acidez alto, muy cítricos y frutales; con un cuerpo ligero pero un sabor explosivo.

Para Etiopía el café es un motor económico clave y un gran volúmen de población vive directa o indirectamente de cultivo de café. Pero además, el café es muy importante en la cultura del país y es un lujo ver y compartir con ellos esa pasión y mimo por el fruto de su tierra. La ceremonia del café en Etiopía , que pudimos disfrutar en varias ocasiones durante nuestro viaje, es un claro ejemplo de la relevancia que tiene el café para los etíopes.

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